El impacto de la política exterior en la industria inmobiliaria

Cada año, los pronósticos de crecimiento de la industria inmobiliaria en México varían, ya que dependen de factores como la economía global, aumento demográfico, poder adquisitivo de los ciudadanos, costos y disponibilidad de recursos naturales como el gas, petróleo, energía, entre otros.

Según la última edición del Monitoreo de Tendencia de Inversión de la Conferencia de la ONU sobre Comercio y Desarrollo, en el 2017, las inversiones transnacionales directas disminuyeron un 16% comparadas con el año anterior.

Un acontecimiento tan alarmante como el golpe al flujo de inversión extranjera de Estados Unidos, el cual decayó un 33% en el 2017, mientras que Europa sufrió un declive del 27%; es decir, una tercera parte de ambas regiones. Estadísticas inquietantes para una economía que depende a gran escala de la inversión nacional y extranjera.

¿A qué se debe el declive en Estados Unidos y Europa?

La Conferencia de ONU sobre Comercio y Desarrollo sugiere que las pérdidas se deben a la reforma arancelaria del gigante norteamericano, las que podrían ocasionar pérdidas de hasta un 50% del total de la inversión, afectando principalmente a empresas multinacionales y socios comerciales en el extranjero.

Sin embargo, a región Latinoamérica y del Caribe mostró un incremento en la inversión extranjera del 3%, superando a la región Asia/Oceanía y pronosticando una buena racha para el sector en nuestro país.

Otro punto a favor de la industria, es que el sector de la construcción ocupó el segundo lugar en la captación de inversión directa con un 12.1%, mientras que la industria manufacturera se llevó la primera posición con un 43.4% de la financiación extranjera total del país.

¿Qué le espera a la industria inmobiliaria en México?

Con base a los datos y estadísticas anteriormente mencionados, la Asociación Mexicana de Profesionales Inmobiliarios, prevé que en el año próximo, el sector podría crecer hasta un 17% en México, con un mayor enfoque en ciudades como Mérida, Monterrey y Puebla, lo cual se traduce en un escenario inmobiliario estable para México y el resto de Latinoamérica.

Sin embargo, es necesario mantenerse al tanto de los acontecimientos internacionales y prepararse para los cambios repentinos, ya que una negociación mal hecha sobre el TLCAN en este momento tan crucial, puede afectar de manera directa a la inversión extranjera y desarrollos futuros que impulsarían la economía del país.

De resultar en una negociación favorable, los porcentajes positivos se dispararán para cierre de año y el primer cuatrimestre del 2019.

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